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Una Historia




Una Historia Singular.

La Yerbabuena abrió su cementerio a 2 cuerpos de migrantes desconocidos
* Estuvieron 8 años en una morgue de California
* Fueron asesinados y se desconoce su origen
* Esperanza Zendejas logró traerlos

ARTURO SIERRA REYES
LA YERBABUENA, Mpio. de Tlazazalca.— El pasado 9 de este abril los habitantes de esta comunidad eminentemente migrante abrieron su cementerio para dar cristiana y digna sepultura a dos cuerpos de migrantes desconocidos que estuvieron esperanzadurante 8 años en una morgue de California.
Se trata de un signo de solidaridad y un acto de hermandad con quienes cruzan la frontera mexicana en busca del Sueño Americano pero que en esa búsqueda lo único que encuentran es la muerte.
La iniciativa para rescatar esos cuerpos de la morgue y darles la sepultura digna que no pudieron darle sus familiares fue de Esperanza Zendejas Gil, maestra de ciencias políticas y sociales por la Universidad de Stanford, en California, y nativa de esta comunidad.
La iniciativa surgió, según nos platicó Esperanza, cuando leyó el 6 de julio del año pasado un reportaje relacionado con la localización de dos cuerpos sin vida, semidestrozados, que aparentemente murieron de manera violenta, mediante asfixia, en el poblado de Gilroy, California.
Los cuerpos llevaban congelados casi 8 años en una morgue sin que nadie los reclamara y no sabían qué hacer con esos cuerpos. Aparentemente estaba cerca el día en el que esos cuerpos fueran cremados.
Como sucede en estos casos, se tenía a los cuerpos identificados con el nombre genérico de John. Así, quedaron registrados como John Doe Gilroy No.
1 y John Gilroy No. 2.
Según la información conocida por Esperanza, los cuerpos fueron localizados, por separado, el 31 de julio 1997, en el depósito de desperdicios líquidos de una empacadora de vegetales. Esa área de Gilroy, Calif., es rica por su producción de vegetales y frutas y para procesarlas existen varias empacadoras.
En esa área, comentó Esperanza, trabaja una gran cantidad de migrantes de diverso origen, buena parte de ellos indocumentados. Es, además, una zona donde trabajan migrantes procedentes en su mayoría de los estados de Michoacán, Jalisco y Zacatecas pero principalmente de Michoacán.
De acuerdo a las autoridades policíacas respectivas, los migrantes desconocidos fueron asesinados aparentemente por asfixia, además de que aparentemente fueron torturados. Las autoridades suponen que ambos homicidios tienen relación entre sí. Los cuerpos se localizaron en estado de descomposición.
John Doe Gilroy No. 1 tenía entre 30 y 50 años de edad. Era del sexo masculino. Tenía rasgos hispanos. Medía entre un metro 63 centímetros y un metro 68 centímetros. Pesaba entre 70 y 75 kilos.
John Doe Gilroy No. 2 tenía entre 25 y 40 años de edad. Era del sexo masculino. Tenía rasgos hispanos. También medía entre un metro 63 centímetros y un metro 68 centímetros. No se pudo determinar su peso.
Según la policía, los migrantes asesinados radicaban en el área de la Bahía de San Francisco, Calif.
Sus cuerpos nunca fueron reclamados por familiares o conocidos. Normalmente, según comentó Esperanza Zendejas, cuando algún desconocido fallece de muerte natural el cuerpo se conserva poco tiempo en la morgue y luego se incinera.
En este caso, por tratarse de un homicidio, los cuerpos se mantuvieron en la morgue por años.
Son, comentó Esperanza, solamente un caso de los muchos que se registran a lo largo y ancho de los Estados Unidos de cuerpos de migrantes, muchas veces indocumentados, que no son reclamados.

LA INTERVENCIÓN DE ESPERANZA

Después de leer ese reportaje, Esperanza Zendejas se planteó la posibilidad de recuperar los cuerpos, traerlos a La esperanza2Yerbabuena y darles aquí una digna sepultura.
Sin embargo tuvo un primer tropiezo. A las autoridades les intrigó su interés por recuperar los cuerpos. Llegaron a pensar las autoridades que pudiera tener que ver algo con los crímenes y pudiera tratar de borrar evidencias. Las suspicacias se terminaron cuando las autoridades se enteraron de la actividad que realiza Esperanza en ese país.
En la morgue le sugirieron que buscara recuperar los cuerpos de otras personas, igualmente desconocidas y aparentemente también de origen migrante. Ella externó su interés por John Doe Gilroy No. 1 y John Doe No. 2 porque murieron trágicamente y porque todos merecemos reposar en paz.

LOS TRAMITES

Originalmente Esperanza trató de que le entregaran los cuerpos por la vía de la adopción. Esa vía se la negaron. El juez le indicó que no podía adoptarlos porque los involucrados no estaban en condiciones de dar su consentimiento.
Entonces recurrió al cónsul mexicano en San José, Calif., José Bruno Figueroa. Le dijo al cónsul que necesitaba un padrino para recuperar los cuerpos, trasladarlos a La Yerbabuena y darles cristiana sepultura. La intervención del cónsul fue determinante gracias a su posición oficial.
Le sugirieron que incinerara los cuerpos, que era más barato y sencillo. La incineración cuesta entre 300 y 400 dólares. Que lo que gastaría en el traslado, que es mucho más costoso, podía destinarlo a ayudar a otras personas.
Esperanza comentó que antes de conocer los retratos hablados de los dos migrantes desconocidos le consternó la información publicada. Se puso a hacer un dibujo de uno de los migrantes. Sorprendentemente el dibujo que hizo tiene un gran parecido con el retrato hablado de uno de los migrantes muertos.
Esperanza dijo que tiene la corazonada de que los migrantes asesinados son michoacanos e incluso son de esta región. Esta corazonada se fortalece con el hecho de que el área en la que fueron localizados los cuerpos es habitada por migrantes michoacanos.

EL RETORNO

Una vez que superó todos los aspectos legales Esperanza inició los preparativos para el traslado de los cuerpos a La Yerbabuena. Logró que la funeraria no solamente le regalara los ataúdes, esos típicos en los que regresan los cuerpos de compatriotas muertos en Estados Unidos sino que, además, le embalsamara los cuerpos sin costo.
Los cuerpos viajaron en avión de California a Guadalajara. Gracias a la intervención del cónsul José Bruno Figueroa, el gobierno de Michoacán cubrió los gastos de la carroza que trasladó los cuerpos de Guadalajara a La Yerbabuena.
Los cuerpos de los migrantes desconocidos llegaron a La Yerbabuena el viernes 16 de este mes, acompañados por Esperanza Zendejas y por enviados de las cadenas de televisión Telemundo y CBS que vinieron para dar seguimiento al caso de esos migrantes.
En La Yerbabuena los cuerpos no fueron recibidos como desconocidos sino como si se tratara de hermanos de esta comunidad, como paisanos, como han recibido a los hijos de este pueblo que en diversas circunstancias han fallecido en Estados Unidos.
Los cuerpos fueron velados en la jefatura de tenencia, con guardia permanente de elementos de Seguridad Pública Municipal, por disposición del presidente municipal, Gildardo García Luna, quien brindó su incondicional apoyo en todo lo necesario.

RUMBO AL PANTEÓN

El sábado 16, a las 10:00 horas, se ofició una misa de cuerpo presente en la capilla de esta población. Sobre los modestos ataúdes, flores y un cristo.
Guardias permanentes tanto de policías como de vecinos de esta población.
Prácticamente todo el pueblo, todos los habitantes que en esta época se ven en el pueblo, participaron en el cortejo fúnebre. Como si se tratara de un paisano, de un familiar, los vecinos llevaron flores que cortaron del jardín de la plaza o del jardín de sus casas, principalmente rosas y bugambilias.
En misa el oficiante definió el acto como una manifestación de la caridad cristiana y como un acto que favorece la unidad de la comunidad.
Después de la misa de cuerpo presente el cortejo se dirigió hacia el panteón del lugar, ubicado a por lo menos 3 kilómetros de la población, con rumbo a Acuitzeramo. Los ataúdes con los cuerpos fueron transportados en dos camionetas pic up.
Tanto de la jefatura de tenencia hacia el templo como del templo hasta el panteón y hasta que recibieron cristiana sepultura, se acompañó a los cuerpos de los migrantes desconocidos con banda de música.
Durante el sepelio la banda Fiesta, de Ichán, interpretó piezas como “Te vas ángel mío”, “Caminos de Michoacán”, “Que me entierren con la banda”, “Gabino Barrera”, “Tristes recuerdos”, “Amor eterno”, “Cruz de Olvido” y, mientras la tierra cubría los ataúdes, “Las golondrinas”. Se les dio una sepultura como tal vez sin duda hubiesen querido sepultarlos sus familiares, con dignidad.

DESTINO FINAL

Luego de la llegada al panteón los ataúdes con los cuerpos fueron depositados unos minutos en el descanso, mientras se oraba por ellos.
Después fueron trasladados hasta la tumba común que los migrantes desconocidos tienen aquí desde ese día.
Por cierto que antes de sepultar los cuerpos se bendijo la parte del panteón en el que se les sepultó. Resulta que los cuerpos de los migrantes desconocidos fueron los primeros a los que se les dio sepultura en una ampliación del panteón de esta población.
Los cuerpos quedaron exactamente en el extremo surponiente de esa ampliación del cementerio, ya protegida con barda de tabique y cuya tumba se hizo con un traxcavo que gratuitamente proporcionó el dueño, como gratuitas fueron las cruces colocadas sobre la tumba.
En la tumba los cuerpos de migrantes desconocidos quedaron registrados uno como Francisco Zapata y el otro como Emiliano Villa, que corresponden a los nombres y apellidos, cambiados, de dos destacados revolucionarios mexicanos.
Ese era el nombre con el que los quería adoptar Esperanza Zapata cuando busca la adopción de los cuerpos.
De regreso del sepelio y sobre la sombra de uno de los árboles de la plaza de esta comunidad Esperanza Zendejas comentó que el destino de estos dos hombres cuyos cuerpos fueron sepultados aquí es, desgraciadamente, el destino de muchos paisanos que se van en busca del Sueño Americano sin conocer ni siquiera dónde van a terminar.
Señaló que el caso de John Doe Gilroy No. 1 y de John Doe Gilroy No. 2 se multiplica en Estados Unidos. Que algo se tiene que hacer por lo menos para que los cuerpos de los paisanos que mueren en Estados Unidos siempre tengan un lugar digno dónde reposar.
Expresó que en los cuerpos de esos hombres desconocidos La Yerbabuena recibe a sus hijos que han muerto allá y cuyos cuerpos no regresaron.
Precisamente ahora hay 2 ó 3 vecinos de esta comunidad que emigraron a Estados Unidos y de los que desde hace unos 10 años no se sabe nada de ellos.
También señaló que por todo California hay cuerpos de migrantes en la morgue en espera de que sean reconocidos y que de no ser reconocidos serán cremados y, como el caso de los cuerpos sepultados aquí, solamente se conservará una muestra de su ADN con la esperanza de que algún día pueda localizarse a sus familiares.
Comentó que ella, por lo pronto, ya tiene también en la mira el cuerpo de una mujer que murió atropellada y que espera traer para darle cristiana sepultura.
Sin embargo, espera que el ejemplo de La Yerbabuena pueda ser emulado por otras poblaciones michoacanas. Que se abran los corazones y las puertas de los cementerios michoacanos a los paisanos cuyos cuerpos esperan en Estados Unidos tener una digna sepultura.
Ello sería, dijo, un signo de solidaridad, de hermandad y de caridad, teniendo en cuenta sobre todo que Michoacán es una entidad eminentemente migrante. “¿Cuál pueblo, incluso cuál ciudad michoacana, no tiene actualmente una alta migración?”, se preguntó. Ella misma se ofreció como voluntaria y como enlace para lograr que los cuerpos de migrantes desconocidos tengan su digna sepultura.
Pero, además, propuso la idea de que los gobiernos federal y estatales, y concretamente el gobierno de Michoacán, instrumenten un programa que permita que, mediante los bancos de AND que existen en Estados Unidos, se pueda localizar e identificar relativamente en corto tiempo a los migrantes que fallecen en Estados Unidos y cuyos cuerpos permanecen allá como desconocidos.

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